ECONOMÍA RURAL Y SOCIEDAD CAMPESINA
A finales del siglo XIII la sociedad rural culminó un largo período de crecimiento.
A partir de ese momento y durante varias generaciones, se abrió una
época de transformaciones a la búsqueda de una nueva estabilidad. El campo
no sólo se verá afectado por las violentas manifestaciones externas —hambres,
epidemias y guerra—, sino por la alteración de sistema de producción y
distribución, es decir por su estructura feudal. El agotamiento del movimiento
expansivo provocó la caída de la renta señorial y condujo a los señores a elevar
sus exigencias y, por un acto político, buscar una salida a su situación. El
incremento de la presión fiscal, en un período de carencia, desencadena la
revuelta y la violencia, en acciones que a pesar de su fracaso deben ser consideradas
como catástrofes sociales históricamente necesarias para establecer
una nueva ordenación.
La adaptación de las economías rurales
A raíz de las mortandades, la transición emprendida en el mundo campesino europeo permitió salir de la crisis sin abandonar las estructuras feudales tradicionales. La reordenación estuvo apoyada en tres transformaciones básicas: los objetivos de la producción, los sistemas de trabajo y las relaciones de dependencia social.
Los nuevos objetivos de la producción campesina
Además de la atención a los cereales, las principales modificaciones se
centran en el desarrollo de la ganadería, el auge de la viticultura y el ejercicio
de una agricultura diversificada.
La producción de cereales
El cultivo de cereales constituye el elemento básico de la economía agraria.
Lentamente, desde comienzos del siglo XIV, la evolución de la producción cerealista
en el conjunto europeo describirá un doble proceso; por un lado, una
sucesión de malas cosechas en amplias regiones de Europa, con rendimientos
por debajo del 15% de las medias habituales, alternadas con años de producción
extraordinaria, lo que descontrolaba el normal movimiento de distribución;
por otro, una tendencia voluntaria del campesinado a la reducción del
espacio dedicado a cereal.
El impulso de la ganadería
El desarrollo de la ganadería arranca tanto por la demanda de lana por parte
de la industria textil, como por el fácil aprovechamiento de los campos arables
abandonados y convertidos en pastizales para el ganado. El trabajo pecuario
exigía menos mano de obra, lo que en un momento de incremento de los sueldos
significaba la reducción de los costes, que unido a la estabilidad de los
precios de la lana en los mercados internacionales y al crecimiento de la demanda
de carne y productos lácteos para el consumo ciudadano, garantizaban
una buena rentabilidad.
La vid y el vino
Para plantear el auge experimentado por la viticultura, no es necesario suponer
el incremento de la producción de vino, ni siquiera la ampliación del espacio
dedicado al viñedo. Como deduce Le Roy Ladurie para Languedoc, en la
mitad sur del continente se origina un retroceso general de la superficie agrícola destinada a la vid como consecuencia del abandono de viñas cultivadas
en tierras poco apropiadas y, en consecuencia, globalmente la cantidad de
vino producida a finales del XIV sería menor que en sus inicios.
Esta actividad no debe considerarse como una innovación en sentido estricto,
pues data de antiguo la existencia de viñedos en las inmediaciones de
las ciudades. La transformación en estos momentos radica en la reorganización
de la gestión de la producción y en la mejora de la calidad para competir
en los mercados urbanos con los vinos foráneos.
Hacia una agricultura diversificada
La agricultura diversificada constituyó la respuesta adoptada en ciertas áreas
europeas capaces de introducir cultivos muy especializados para romper el
ritmo tradicional de rotación y abrir el estrecho abanico de labores destinadas
al auto-consumo. Por una parte, en las regiones mediterráneas y las cuencas
de los grandes ríos europeos se aprovecharon las condiciones climáticas y de
regadío para conseguir la aclimatación de determinadas plantas y productos
destinados a los circuitos comerciales de los mercados urbanos, es el caso de
los cítricos, frutos secos, azúcar, arroz, olivo y productos horto frutícolas, y
del lino y otras fibras textiles, de la hierba pastel y los colorantes vegetales,
del azafrán y el moral como base para la producción de seda.
Descienden los precios y aumentan los salarios
El precio de los cereales depende de la demanda, o mejor dicho, de la capacidad
de la producción para cubrir una demanda muy estable a corto plazo. Las
alteraciones climáticas y las actuaciones especulativas provocan oscilaciones
violentas: los precios se cuadriplican cuando el volumen de la oferta desciende
a la mitad y un año de mala cosecha puede significar para los grandes productores
un gran beneficio, mientras que para los pequeños y medianos supone
graves pérdidas y para la masa de consumidores un período de hambre y
privaciones. No obstante, estas pulsiones son extraordinarias y tienen una duración
breve, volviéndose al comportamiento regular al alcanzarse una cosecha
normal que de nuevo cubra la demanda habitual.
Por lo que respecta a los salarios agrícolas, su comportamiento es inverso
al de los precios, como consecuencia de la profunda caída de la población. En
general, la tendencia alcista arranca a comienzos del Trescientos, pero será la
epidemia la causa de un fuerte tirón, hasta llegar a duplicarlos y a triplicarlos,
que se mantendrá hasta finales del Cuatrocientos.
Los trabajos rurales no agrícolas
Tradicionalmente, en las aldeas campesinas se había desarrollado siempre
una actividad artesanal de tipo familiar que atendía las necesidades de la comunidad;
además, en alguna comarca donde la existencia de materia prima
adecuada permitía la producción más allá del simple auto-consumo, el trabajo
doméstico se canalizaba hacia los intercambios con las poblaciones próximas,
constituyendo un complemento a la economía de subsistencia de algunas familias.
La minería y la metalurgia son por naturaleza actividades rurales, sobre
las que siempre ha incidido la penetración del capital mercantil. En los procesos
de extracción y transformación del mineral intervienen varios niveles de
trabajadores: mano de obra sin preparación, obreros cualificados y especialistas.
MERCANTILISMO
Los nuevos sistemas de trabajo y gestión
Una gran parte del éxito de esta transformación que hemos observado tiene su
apoyo en la mejora del nivel y las condiciones de utilización de las fuerzas
productivas. Mientras la dirección del trabajo estuvo en manos de los campesinos,
y los propietarios o señores se limitaban a percibir las rentas, el proceso
de producción experimentó pocos avances en las técnicas de trabajo y de rendimientos.
La introducción de los nuevos cultivos y las innovaciones de los
métodos tradicionales sólo fueron posibles cuando los patronos, al imponer
sus intereses económicos en la gestión agrícola, impulsaron cambios importantes
en la elección de las producciones y el sistema de trabajo, en la evolución
del paisaje rural y en las relaciones personales.
Nuevas formas de explotación de la tierra: arrendadores y jornaleros
La reconstrucción de las grandes explotaciones, incluso las señoriales,supuso
la reordenación del territorio y la recomposición del encuadramiento de los
hombres. Ni las propiedades burguesas ni los revitalizados señoríos buscaron
la restitución de las formas de explotación anteriores a la crisis, sino que se
establecerán nuevas fórmulas de relaciones laborales entre el propietario y el
campesino. La escasez de mano de obra permitía iniciar una fase de mayores
ventajas para el trabajador y que se generalizasen figuras que serán clásicas a
partir de entonces en el mundo campesino, como la del arrendador y la del jornalero.
El final del período coincidirá con la perversión de ambos modelos y
la pérdida de casi todas las ventajas alcanzadas por los trabajadores rurales.
La articulación del campesinado
A finales del siglo XV una parte de los campesinos de Europa occidental habían
superado la tradicional condición de dependencia personal, por lo que jurídicamente
se caminaba hacia una paulatina igualación; en su lugar se había
producido una estratificación en el plano económico que nos permite hablar
casi de clases campesinas, con unos pocos que tenían el control de amplios espacios
y se constituían en explotadores rurales, un bloque intermedio que ha
conseguido estabilizarse, desarrollar una actividad económica básica e introducirse
en los centros de decisión de la comunidad, y, por debajo, un grupo
muy numeroso, formado por pequeños campesinos que tras un período de cierta bonanza, conforme avanza el siglo XV ven peligrar sus conquistas, igual
que los jornaleros, cada vez más próximos a los residuos de un campesinado
dependiente que todavía perdura muy disperso en muchas comarcas.
Las comunidades rurales
En líneas generales, el proceso de reconstrucción tras los momentos más intensos
de la crisis sirvió para fortalecer la sociedad campesina y dotarla de
una cohesión que hasta entonces no había tenido. La pérdida de exclusividad
de los señoríos como sistema de encuadramiento de los hombres, significó la
extensión de las comunidades vecinales, los concejos y las parroquias como
formas para agrupar al conjunto de los campesinos en defensa de susintereses
colectivos y para organizar la vida en común. El impulso experimentado por
los núcleos rurales no dependerá únicamente del número de habitantes ni de
su calidad, sino que irá ligado a la necesidad de coordinar los esfuerzos ante
problemas que afectaban al conjunto.
Las revueltas campesinas
Los levantamientos campesinos —y urbanos— localizados en toda Europa
en los siglos XIV y XV no pueden comprenderse como simples manifestaciones
de la crisis económica, es preciso integrarlos en el contexto general del
sistema feudal y considerarlos, por tanto, un rasgo ineludible de las relaciones
sociales propias de tal sistema. Así pues, para analizar en su conjunto estas sublevaciones
conviene precisar que no se trata de fenómenos o acontecimientos
específicos o peculiares del período de crisis y que, si bien es cierto
que durante esas dos centurias finales de la Edad Media se produce una mayor
concentración, no es posible contraponer una etapa de paz social en los
siglos XI-XIII, con esta otra caracterizada por los disturbios.
La geografía y la cronología de lasrevueltas bajomedievalestambién proporcionan
elementos interesantes de análisis. Las sublevaciones, rurales y
urbanas, se distribuyen, fundamentalmente, en el norte de Francia, Flandes
marítimo, la cuenca de Londres en Inglaterra, Florencia y las áreas más urbanizadas
de Italia, Cataluña y Languedoc, regiones económicamente avanzadas
y con buen desarrollo de la agricultura. En el tiempo, el período de mayor
intensidad corresponde a la segunda mitad del siglo XIV, coincidiendo con el
descenso demográfico, la caída de los precios de los cereales y el alza de los
salarios, es decir, con la denominada edad de oro del campesinado. Conviene,
por tanto, modificar el sentido habitual que se les atribuye de ser consecuencia
de la exasperación popular ante las calamidades, no produciéndose en
momentos de carestía,sino que se dan en momentos de mejora en la situación
de las clasesinferiores.
ACTIVIDADES
En el siguiente link podrás encontrar una divertida actividad con relación al a lectura y vídeo anterior.
En el siguiente link encontrar varias actividades con relación a la edad media, diviértete y aprende resolviéndolas.
BIBLIOGRAFÍA
García, J.A Y Sesma, J.A. (2008). La construcción de los
espacios políticos europeos, en Manual de Historia Medieval (183-216). Madrid:
Alianza Editorial, S.A
Youtube (2017). Mercantilismo, En: https://www.youtube.com/watch?v=lOWGB8J8vg0&t=41s (abril 6, 9:35).
Pinterest. El catálogo global de ideas (2017). En:
https://es.pinterest.com/pin/479422322813170088/ (abril 6, 8:50)






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