jueves, 20 de abril de 2017

DESARROLLO ECONÓMICO Y ORGANIZACIÓN SOCIAL EN LAS CIUDADES

DESARROLLO ECONÓMICO Y ORGANIZACIÓN SOCIAL EN LAS CIUDADES


Frente a la concepción clásica que consideraba los sistemas urbanos como formaciones parasitarias, el debate abierto sobre el papel económico desempañado por la ciudad en la Baja Edad Media ha hecho de ella un lugar privilegiado, con el incremento de la producción manufacturera, la innovación de los métodos mercantiles y el impulso del movimiento comercial.
Hoy parece innegable que en la formación y desarrollo de la Europa tardomedieval la ciudad desempeñó un papel fundamental. Las profundas transformaciones experimentadas por la sociedad en general, y la urbana en concreto, hicieron que al final de la Edad Media la ciudad se convirtiera en centro de poder, motor del desarrollo productivo y comercial y, quizá por eso mismo, en foco de tensiones y conflictos sociales.


La producción industrial y el comercio


Todas las ciudades, incluso las más pequeñas, disponían ya a finales del siglo XIII de los recursos artesanales para satisfacer las necesidades de la vida cotidiana de sus habitantes.
Igualmente, en todos los núcleos de población se había generado un movimiento comercial, habilitando zonas para el establecimiento de las tiendas especializadas donde de manera permanente se podían adquirir las mercancías que se quisiera, desde los paños hasta las especias y productos exóticos, completando así el proceso que desde los primitivos mercados y las tradicionales ferias, habían convertido a los centros urbanos en lugares de constante actividad económica.

Las manufacturas urbanas


El incremento del consumo y la ampliación de la capacidad adquisitiva a una banda social amplia, impulsó un aumento de la producción de artículos artesanales. Los oficios tradicionales debieron introducir un cambio técnico y de sistema de trabajo, buscando producir más y a menos costo, para atender la demanda de consumidores próximos y de mercados lejanos.
Estos cambios propiciaron modificaciones en la organización de la producción, que repercutieron en las relaciones entre capital y trabajo, generando tensiones sociales y haciendo surgir en las ciudades agrupaciones profesionales de protección de los intereses corporativos.

De la artesanía tradicional a las primeras industrias


Ante la limitada innovación de las técnicas, la transformación de la industria artesanal en la Baja Edad Media conservó casi invariable la estructura productiva y se apoyó en la intensificación de la producción y en la organización del trabajo. El proceso fue lento y selectivo.
En general, la unidad de producción siguió siendo el obrador artesanal de tipo familiar en el que se realizaba el ciclo completo; la principal novedad fue la ampliación de su número, con lo que se elevó el volumen producido.

Los modos de gestión de la producción


En determinadas áreas de producción la renovación fue mucho más intensa y se observan ya rasgos de lo que será la actividad industrial moderna: complejidad del proceso, aplicación de innovaciones técnicas y necesidad de fuertes inversiones de capital. Los dos ámbitos que generan mayores cambios son los que giran en torno a la construcción naval y a la producción textil, que aportan, cada uno de ellos, modelos diferentes de organización laboral y productiva. Posteriormente, ya casi fuera de nuestro tiempo, otras dos áreas se unirán con fuerza, la industria metalúrgica de gran envergadura y la impresión de libros.

Maestros, oficiales y aprendices





El esquema laboral se basaba, pues, en una división en tres niveles. Al frente del proceso de fabricación estaba el maestro, especie de aristocracia del trabajo, al que se llegaba después de superar el examen de maestría. El segundo grado profesional era el del oficial, que corresponde a los operarios formados técnicamente para desempeñar su trabajo y se incorporan a un taller; la relación laboral con el maestro/patrono se estipulaba en un contrato, en el que normalmente a cambio de su tiempo percibía un salario fijo o una cantidad en función del trabajo realizado y de los beneficios obtenidos por la empresa. El tercer escalón está formado por los aprendices, elementos en los que se conjuga la necesaria enseñanza del oficio, con la disponibilidad de una mano de obra barata. La relación entre el maestro y el aprendiz está teñida, por tanto, de ambos matices. En la Baja Edad Media se generaliza la costumbre de que los jóvenes varones urbanos y muchos rurales que acuden a la ciudad, pasen entre cuatro y seis años de su vida (entre los doce y dieciocho de edad) en casa de un maestro que los alojaba, alimentaba y vestía, introducía en los conocimientos básicos de un oficio y los preparaba para la vida profesional, a cambio de su trabajo en el taller. Para las mujeres se reservaba el trabajo doméstico, como criadas o sirvientas,si bien se observa una progresiva incorporación femenina a la industria textil.

El desarrollo del comercio


Vida urbana y comercio son dos conceptos íntimamente unidos. Los esquemas tradicionales apuntan a que la crisis de mediados del XIV repercutió en el mundo urbano y, por tanto, en la marcha del comercio, modificando los planteamiento anteriores y obligando a la transformación de las prácticas mercantiles.

Los grandes ámbitos comerciales





El desplazamiento del eje de la actividad mercantil desde el Mediterráneo hacia el Atlántico y las regiones septentrionales, que se manifiesta en el período 1300-1500, no está provocado tanto por el descenso de la vitalidad en el sur como por la aportación de nuevos impulsos desde los territorios del norte.
El comercio oriental de los emporios más importantes, Venecia, Génova, Milán, Florencia y Barcelona, se apoyaba en el tráfico de productos de lujo (telas ricas, especias, pieles,seda, vinos, maderas finas, azúcar, esclavos, etc.), que se distribuían para atender demandas minoritarias. La propia evolución de los mercados hacía que fuera impensable el crecimiento del consumo de ese tipo de mercancías, y la expansión comercial debía dirigirse hacia una clientela menos refinada y con menor presupuesto, pero más numerosa.

Rutas y mercados regionales


El atractivo del tráfico internacional no debe hacernos olvidar la importancia del regional y local, basado en infinitas transacciones diarias, modestas en su monto individual, pero de enorme importancia por su número y continuidad. Tampoco debemos perder de vista que precisamente el crecimiento masivo de la demanda y la oferta en los mercados regionales y locales impulsará la expansión del gran comercio exterior.

Las mejoras en los sistemas de transporte


El incremento de la actividad comercial lleva aparejado el incremento del volumen de mercancías movilizado y la ampliación de las rutas de circulación, lo que obliga a la mejora del sistema de transportes, tanto en los aspectos técnicos como en el tratamiento administrativo y económico.

El transporte interior, terrestre y fluvial


El transporte terrestre, aunque era el que mayor esfuerzo de hombres y animales exigía y el más caro y lento de los tres, siguió siendo el medio más utilizado. Técnicamente, las variaciones fueron escasas. Carros y carretas de dos y cuatro ruedas, caravanas de mulas y porteadores a pie son los elementos utilizados, adaptados a las condiciones de los caminos.
Como alternativa al transporte terrestre, en muchos trayectos interiores se podía optar por el fluvial,sistema en el que la propia corriente facilita el movimiento, con el consiguiente ahorro de energía animal.

El gran desarrollo del transporte marítimo


En cuanto al transporte por mar a media y larga distancia, conviene advertir, antes de pasar a analizar otras circunstancias, que la capacidad de carga de toda la flota europea en estos siglos no alcanzaba, en expresión de Fossier, a la de uno solo de los grandes petroleros actuales: la Hansa en su conjunto desplazaría unas 60.000 toneladas, lo mismo que Venecia, mientras Génova no pasaría de las 20.000, el resto de puertos mediterráneos juntos sólo llegaría a las 15.000 y otro tanto los barcos ingleses.
Técnicamente, en el siglo XIIIse había generalizado ya la brújula, que permitía la navegación invernal, la modificación del timón mejoró la maniobrabilidad, y la del velamen, la velocidad y la fuerza. Así, se pudo proceder a la construcción de nuevos tipos de navíos, más sólidos y de mayor tonelaje, en beneficio de la seguridad y de la rentabilidad del transporte. En el norte se pasó de la kogge o coca a la hurka, mucho más ventruda, que podía contener hasta 400 toneladas y alcanzar una velocidad de 15 millas por hora; a mediados del XV comenzó la penetración del krawell o carraca, barco arbolado con tres mástiles, que podía cargar hasta 900 toneladas, preparado, además, para recibir artillería y convertirse en barco de guerra.
En el Mediterráneo se mantuvieron las embarcaciones de tipo galera, pero agrandadas, lo que incrementó el arqueo, que en las llamadas galeras de mercado venecianas llegó a las 300 toneladas con 200 remeros. Era un tipo de barco seguro, pero enormemente caro, por lo que fue sustituido por los navíos redondos del Atlántico; primero, la coca con vela cuadrada y, después, la carabela, con dos o cuatro mástiles, que se convertiría en la embarcación de los grandes descubrimientos.



Kogge




Galera




Carabela



Métodos de gestión y administración mercantil


Las estructuras mercantiles necesarias para la nueva dimensión del comercio a finales del siglo XV debían cambiar respecto a las de épocas anteriores. Las transformaciones introducidas durante los doscientos años finales de la Edad Media impusieron unos métodos más racionales en la gestión y administración de los negocios, que unificaran criterios y permitieran las actividades de las empresas mercantiles en lugares distantes. Y es precisamente a la universalización de métodos de gestión a lo que R. de Roover atribuyó la auténtica revolución comercial.
La gestión de las nuevas organizaciones comerciales se desarrolló gracias al uso de técnicas contables también revolucionarias. Por un lado, la adopción de la numeración arábiga en vez de la romana, mucho más fácil de manejar. Por otro, la contabilidad por partida doble, que permitía ordenar los confusos apuntes anteriores, al asignar a cada cliente de un banquero o comerciante una página en la que se anotaban en dos columnas el movimiento de su cuenta, en una todos las asientos de débitos y en la otra los créditos, el debe y el haber, con lo que se disponía continuamente del balance.

Moneda y crédito


Si las empresas comerciales, con todo el aparato administrativo en que se basaban, constituyen un elemento básico para el progreso del sistema mercantil, el otro fundamento es el establecimiento de un sistema financiero ágil y capaz de adaptarse a las necesidades impuestas por el propio impulso expansivo. De hecho, tal como ha quedado reflejado, la tendencia marcada por las grandes compañías italianas, mantenida por las alemanas que penetran en el XVI, es la de constituir sociedades bancario-mercantil-manufactureras.

Las fuerzas sociales de las ciudades


Las ciudades en la Baja Edad Media son, en expresión de Braudel, «auténticas corruptoras de las jerarquías tradicionales». Surgidas en el seno del mundo feudal, el progreso de la vida urbana está ligado al desarrollo de la economía, lo que dio lugar a nuevas vías para el enriquecimiento individual y a la aparición de nuevos valores colectivos, en los que la fortuna y la profesión se convierten en elementos primordiales para la promoción social.

La oligarquía urbana: burgueses y patricios


Desde el siglo XIII, las ciudades pasan a ser gobernadas por una minoría privilegiada que se hace con el control político en virtud de la superioridad otorgada por su riqueza, su prestigio social y su fuerza, argumentos siempre relativos y de difícil valoración. Este grupo está, fundamentalmente, compuesto por dos tipos de ciudadanos, los nobles y los burgueses.

Los artesanos y su organización


A finales del siglo XIII el sector de la sociedad urbana dedicado al trabajo mecánico y a la producción manufacturera había llegado a ser por número la parte más importante de la sociedad civil. El esbozo asociativo anterior había cumplido su misión en defensa de los intereses profesionales comunes, impulsando la participación artesanal en la vida municipal y actuando como fuerza social en los movimientos comunales frente al poder señorial. Pero a lo largo del siglo XIV se hizo necesaria la reforma del sistema corporativo.

Tensiones y revueltas urbanas


Los levantamientos urbanos no son, como tampoco lo eran las revueltas campesinas, un rasgo específico derivado de la situación atravesada en los dos siglos finales de la Edad Media,si bien están favorecidas por el desarrollo de la vida urbana y el tipo de sociedad establecido en las ciudades.

La revuelta de París de 1358





La revuelta urbana de París estuvo encabezada por Etienne Marcel, preboste de los mercaderes, apoyado por Robert Le Coq, obispo de Laon y arranca tras conocerse la derrota de Poitiers y el cautiverio del rey Juan (septiembre de 1356). La población acusó a los consejeros reales y a la nobleza de mal comportamiento militar y de haber dilapidado los impuestos extraordinarios exigidos. Desde enero de 1357 las fuertes protestas callejeras contra la modificación monetaria y otros acuerdos reales se extendieron de París a otras ciudades del reino: Arrás, Rouen, Toulouse, Laon, Amiens, etc. Etienne Marcel consiguió que el Parlamento (los Estados Generales), presionado por los grupos populares,se hiciera con el control de la recaudación de los impuestos y el funcionamiento del Consejo Real, otorgando a las clases inferiores no sólo la represión de los abusos de los oficiales, sino el derecho a defenderse violentamente contra ellos, lo cual permitió aplacar un tanto los ánimos.


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ACTIVIDAD




BIBLIOGRAFÍA


García, J.A Y Sesma, J.A. (2008). La construcción de los espacios políticos europeos, en Manual de Historia Medieval (183-216). Madrid: Alianza Editorial, S.A

Pinterest. El catálogo global de ideas (2017). En: https://es.pinterest.com/pin/479422322813170088/ (19 de abril , 7:50)

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El Blog de Joseph. (2017) En:https://wfosbery.tumblr.com/post/5968405463/rebeldes-sin-causa-20-quien-piense-que-las (19 de abril , 7:50)









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