viernes, 17 de marzo de 2017

LA CONFORMACIÓN SOCIAL Y MENTAL DE LA EUROPA MEDIEVAL

Hola amigos, en esta ocasión aprenderemos sobre la conformación social y mental de la Europa medieval, prepárate para este interesante capítulo.





LA CONFORMACIÓN SOCIAL Y MENTAL DE LA EUROPA MEDIEVAL


La estructuración de una sociedad, con su jerarquía y sus códigos de valores y actitudes, fue un proceso que la Europa de los siglos XI a XIII vivió en paralelo con los de dominio y organización social del espacio. La acuñación de imaginarios y realidades sociales y la normalización de ideas y comportamientos por parte de la sociedad europea fueron factores y consecuencias de su transformación en un sistema social dotado de una cosmovisión que incluyó una mayor consciencia en el conocimiento y dominio del individuo, el tiempo y el espacio. Por lo que respecta al primero, según el imaginario impuesto, la sociedad se configuraba como una sociedad estamental constituida por tres órdenes (clérigos, nobles, pueblo) con funciones específicas cuyo cumplimiento aseguraba una armonía que traducía el orden del cosmos creado y mantenido por Dios, aunque la realidad social se mostró, de hecho, menos armónica. En cuanto al tiempo, la aparición de los relojes y el establecimiento, dentro de las familias, de una memoria histórica y la fijación de sistemas antroponímicos, que guardaban el nombre del padre y aún el del solar del grupo, fueron indicios de los progresos de su dominio. Por fin, el control del espacio se manifestó tanto en la mínima célula del solar familiar como, pasando por los reinos, en la gran célula de la Cristiandad latina. 

Imaginarios y realidades de la sociedad 

En los siglos XI a XIII, la fracción de la población europea que, dotada de autoridad y poder, poseía medios para difundir una específica cosmovisión concibió la sociedad como un mundo armonioso y funcional. Como producto de un equilibrio entre grupos sociales, necesario para desarrollar el plan de Dios sobre los hombres, fundamentalmente, su salvación eterna. El hombre medieval se sentía como un homo viator (hombre viajero), como peregrino puesto por Dios en la vida para desarrollar un papel concreto. Frente a ese imaginario, funcional y armó- nico, la realidad social se manifestó casi siempre con agresividad. 

Las concepciones orgánicas de la Cristiandad latina


En la esfera del imaginario de la sociedad, los siglos XI a XIII se caracterizaron por la consolidación de una doble concepción trinitaria. Según ella, la sociedad visible se componía de tres órdenes (oratores (los que oran), bellatores (los que luchan), laboratores (los que trabajan) y la sociedad invisible de otros tres (bienaventurados en el cielo, purgadores en el purgatorio, condenados en el infierno). En ambas sociedades, salvo para los ya condenados, el rasgo esencial era su carácter orgánico, la convicción de que cada miembro formaba parte de un único cuerpo. Esta idea, que arrancaba de expresiones de Cristo recogidas en los Evangelios, había hallado en las epístolas de san Pablo una primera formulación en su doctrina del cuerpo místico: Cristo como cabeza y los hombres como miembros de un cuerpo reunidos en la Iglesia.




La configuración de la sociedad

La representación de la sociedad, su imaginario, constituyó tanto un instrumento de explicación como de ahormamiento(amoldar), de esa misma sociedad. Sus beneficiarios aspiraron a «realizarlo», a convertirlo en real. Y los trazos más gruesos de esa realidad permiten distinguir sus tres grupos más significativos: los señores, los campesinos, los habitantes de las ciudades.

- Los señores: aristocracias, nobleza, caballería.
La voz latina senior, además de su sentido de mayor en edad, incluía un componente de     superioridad en dignidad o poder. Su base radicaba en el reconocimiento de jefatura y         riqueza, cuyos fundamentos se hallaban tanto en los bienes patrimoniales como en el           ejercicio, delegado, reconocido o usurpado, de una autoridad que, a través del ejercicio de   variadas competencias, controlaba hombres y tierras. En definitiva, las bases de poder  de   los señores se hallaban en sus respectivos señoríos y, poco a poco, en la privanza               (primer   lugar en la gracia y confianza de un personaje) de que podían gozar cerca del         rey.

- Los campesinos: libertad, dependencia, enfranquecimiento. 
La gran variedad de vocablos referentes al campesinado reflejó la diferente posición ocupada por        cada familia en dos escalas: la de su situación jurídica (libertad, servidumbre, esclavitud) y la de su    situación económica (niveles de fortuna). Entre los años 1000 y 1280, ese campesinado evolucionó,    en líneas generales, de acuerdo con la secuencia siguiente: esclavitud o servidumbre - libertad -          entrada en dependencia - enfranquecimiento selectivo.   

- Los habitantes de las ciudades: conquista de libertades y formación del popolo.
Las ciudades de Europa vivieron en los siglos XII y XIII dos procesos. Uno, general, la         adquisición   de autonomía municipal y ciertas libertades individuales por parte de los         vecinos. Otro, particular de   los núcleos más poblados y de actividad económica más         intensa, la aparición y consolidación del         popolo, del pueblo en cuanto masa de             población.

La Iglesia, conciencia de la sociedad medieval europea 

La Iglesia se mostró como una institución ubicua en la sociedad europea de los siglos X a XIII. En ese tiempo, reforzó su presencia en todos los aspectos de la existencia individual o social: la medida del tiempo, la regulación de la sexualidad o la dieta alimenticia, la ordenación de los espacios de las aldeas y las ciudades, a través de sus templos o de los vínculos parroquiales, la renovación de la simbología pagana del vasallaje y de otros mil gestos de la vida cotidiana, la elaboración de la imagen que la sociedad tenía de sí misma... Más aún, la Iglesia consiguió que la noción geográfica de Occidente o de Europa se convirtiera en una realidad cultural, la Christianitas, la Cristiandad: conjunto de tierras y gentes de pueblos cuya lengua litúrgica era el latín y cuya obediencia en materia religiosa los vinculaba al obispo de Roma. El fortalecimiento de esa realidad cultural fue paralelo a otro proceso consistente en defiLa plena Edad Media (años 980 a 1280) 224 nir con rigor y justificar tanto la hegemonía de un papa en la Iglesia como la de una Iglesia en el mundo. 

- La reforma gregoriana
La «reforma gregoriana» fue un movimiento de renovación interna y fortalecimiento jurídico y organizativo de la institución eclesiástica. Su puesta en marcha se hizo bajo la proclama de «la defensa de la libertad de la Iglesia». Por tal libertas Ecclesiae, además de un deseo de reforma de las costumbres del clero, se entendía, ante todo y sobre todo, la firme voluntad de sustraer aquélla de la dependencia respecto a los laicos. 

- Las resistencias: pobres, milenaristas (es la doctrina según la cual Cristo volverá para reinar sobre la Tierra durante mil años) y cátaros (movimiento religioso de carácter gnóstico)  
Los rasgos comunes de las expresiones opuestas al sentir de la Iglesia fueron, sobre todo, dos. El primero, un débil componente teológico: salvo los debates de mediados del siglo XI en torno a la transustanciación eucarística y la insistencia de los cátaros en el dualismo maniqueo, el resto de las disidencias tuvieron su base en cuestiones morales. El segundo, el sentido antijerárquico de la expresión de disidencia: no tanto frente al conjunto de la sociedad como frente a la Iglesia, que los disidentes veían como una institución que había perdido su carisma espiritual a manos de un uniformismo legal. 

- Las órdenes mendicantes
En un sentido amplio, fueron instituciones autorizadas y encarriladas por el papa para encuadrar los movimientos de renovación que la sociedad demandaba. Ése fue el denominador común de dominicos, franciscanos, carmelitas y agustinos.

- Los comienzos de la Inquisición
La extensión de diversas corrientes heterodoxas en Italia y Francia, sobre todo, la de la herejía cátara en el Languedoc, impulsó a Inocencio III a crear un órgano de control de la doctrina y sus predicadores. La ocasión se la brindaron los acontecimientos del Mediodía francés. Allí, una vez que los cruzados de Simón de Montfort y, más tarde, los ejércitos del rey Luis VIII de Francia consiguieron dominar a los herejes, la Iglesia puso en marcha un La plena Edad Media (años 980 a 1280) mecanismo de pesquisa o inquisición sobre las conductas de los sospechosos, a los que, de ser culpables, entregaba a la autoridad secular para que ejecutara la condena, que podía llegar a la muerte en la hoguera. En 1232, la Iglesia encargó la tarea inquisitorial a los dominicos.




La diversificación de las formas culturales y la renovación del pensamiento 

El proceso de crecimiento protagonizado por la sociedad europea en los siglos XI a XIII alcanzó también la esfera de las expresiones culturales. Dentro de ella, los resultados más significativos fueron: la variedad y el vigor de las manifestaciones (intelectuales, artísticas) y el empleo deliberado de instrumentos tanto técnicos (la escritura, el latín) como metodológicos (la dialéctica) o institucionales (escuelas, universidades) que garantizaron la solidez y el progreso de la reflexión y la creación intelectuales. Pero todos estos resultados, a su vez, descansaron sobre un conjunto de rasgos que implicaban una verdadera renovación en el pensamiento y la sensibilidad de la sociedad europea. Tales fueron, entre otros: el nacimiento de la conciencia individual; la objetivación del hombre respecto a la naturaleza; los avances de la razón y la medida; y el fortalecimiento de la idea del tiempo y el de la historia, como progreso. El conjunto de aquellos resultados y de estos rasgos configuraron lo que la historiografía ha convenido en llamar «el renacimiento del siglo XII». 

- El triunfo de una cultura escrita en las escuelas 
El «renacimiento del siglo XII», en la estela de otros renacimientos anteriores, como el carolingio y el otoniano, volvió a ser una etapa de diálogo entre las preocupaciones del momento y las fuentes disponibles de la Antigüedad. Ya La plena Edad Media (años 980 a 1280) 234 en los siglos IX y X, en algunas sedes episcopales y, sobre todo, en numerosos monasterios, habían surgido escuelas. En todas ellas se leía o escuchaba la lectura de la Biblia. En algunas se copiaban fragmentos o se dibujaban ilustraciones, en especial, del Apocalipsis. Y, por fin, en unas pocas, los monjes se adentraron en el conocimiento de autores clásicos.

- El éxito de la lógica y de las escuelas urbanas
El segundo resultado de la actividad de las escuelas fue el comienzo de una reflexión intelectual que trataba de aplicar la lógica, a través del uso de la dialéctica, a todos los problemas planteados al intelecto humano.
El primer avance sustantivo en la creación de una reflexión intelectual propia se dio entre los años 1120 a 1170. Esto es, en la etapa en que la base del despertar de la lógica se hallaba constituida todavía por el conjunto de obras que formaba la llamada Logica vetus (Categorías y De interpretatione de Aristóteles, Isagoge de Porfirio y los comentarios de Boecio).

- Recepción de la filosofía aristotélica y creación de universidades
El aumento del interés social por el conocimiento en el siglo XII fue difundiendo la convicción de que, para garantizar su satisfacción, era necesario superar la fase inicial de entusiasmo asistemático por la cultura y sustituirla por esfuerzos más deliberados. Ello otorgó a la tarea de los pensadores del siglo XIII algunos de sus rasgos característicos. Dentro de ella, tres procesos alcanzaron especial significación: la recepción de la filosofía aristotélica, la creación de las universidades y el desarrollo de un pensamiento filosófico. 



Hacia una delimitación del espacio y el tiempo y un cambio en la sensibilidad 

La paulatina sustitución de un mundo espontáneo e inestable por otro estabilizado y encuadrado en todas sus manifestaciones, desde el hábitat a la piedad o la reflexión teológica, tuvo su reflejo y quedó consagrada en los progresos habidos en tres aspectos: la conciencia de individualización sociocultural del espacio europeo; una cierta secularización de la medida del tiempo; y algunos cambios en la sensibilidad de la sociedad.

- La delimitación exterior: los «otros» (bizantinos, musulmanes, paganos) 
La delimitación exterior de la Cristiandad la impuso el hecho religioso. En función de éste, la Cristiandad occidental o latina la constituía el conjunto de hombres, y las tierras que ocupaban, que confesaban una fe en Cristo y una obediencia a su vicario en la tierra, el papa de Roma. Limitaba en el espacio La plena Edad Media (años 980 a 1280) con tres grupos de gentes: bizantinos, musulmanes y paganos. 

- La delimitación interior: los «otros» (nacionales, judíos y marginados) 
La delimitación dentro de las fronteras de la Cristiandad se basó en criterios políticos, religiosos y sociales. En virtud de los primeros, tuvo lugar una cristalización de los distintos reinos europeos de modo que la identificación de un conjunto de hombres asentado en un territorio bien delimitado por fronteras bajo la jefatura de un monarca se convirtió en el hecho decisivo. El que permitía distinguir a los «naturales» respecto a los «extranjeros». En función de criterios religiosos, aparte de las minorías mudéjares que, tras la «Reconquista», quedaron en los reinos hispanocristianos, en el conjunto de Europa, el «otro» fue el judío. Su situación se fue deteriorando a partir de la reforma gregoriana y la primera cruzada, cuando los judíos empezaron a ser vistos, desde la doctrina, como «los asesinos de Dios en la persona de Cristo»; desde la política, como los aliados de los musulmanes; desde la economía, como un poder financiero temido y envidiado; desde la cultura, como una minoría que ponía en peligro el proyecto que el clero cristiano defendía. 

- El despertar de la conciencia individual 
El despertar de una conciencia de individualización lo hemos visto afirmarse, a escala de la Cristiandad, de los reinos, de las ciudades, favorecido, respectivamente, por la acuñación de una doctrina de guerra santa, la consolidación de monarquías y de idiomas vernáculos o la afirmación de fueros y estatutos locales.

Amigos aquí les dejo un link donde pueden divertirse y ampliar su conocimiento sobre la edad media.


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BIBLIOGRAFÍA

García, J.A Y Sesma, J.A. (2008). La conformación social y mental de la Europa medieval Manual de Historia Medieval (183-216). Madrid: Alianza Editorial, S.A.

Pinterest. El catálogo global de ideas (2017). En: https://es.pinterest.com/pin/479422322813170088/ (16 marzo, 10:50)

Youtube. (2017), Creación de las Universidades. En: https://www.youtube.com/watch?v=gwhgEaKubrE(16 marzo, 10:55)

Youtube. (2017), Breve Historia de la Inquisicion Capitulo 1. En:https://www.youtube.com/watch?v=PNhaA-xKGag (16 marzo, 11:20)
   
 
 
   





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