LA HERENCIA DE ROMA EN EL ESTE: EL IMPERIO BIZANCIO
El Imperio Bizantino o también llamado el Imperio Romano de Oriente, fue un Imperio que se destaco por su brillantes en una época mal llamada oscura. Este floreció gracias a la excelente labor de su emperador Justiniano, quien hizo de este un gran imperio.La división del Imperio romano en 395 y el largo reinado de Teodosio II, nieto de Teodosio «el Grande», entre 408 y 450, constituyen el umbral de este capítulo, que se cierra en torno al año 960 cuando el Imperio de Bizancio alcanza una segunda culminación en su historia. Durante esos cinco siglos, la parte oriental del antiguo Imperio sobrevive aunque lo hace en condiciones sobre las que los historiadores discrepan. Para unos es clara la pervivencia de una sociedad de tipo antiguo. Esto es, estiman que continuó existiendo tanto una relación de tipo público entre los habitantes, sometidos a la autoridad del emperador y a un derecho de validez universal, como un sistema urbano capaz de mantener las funciones ordenadoras del espacio rural de su territorium y sus vínculos entre las distintas ciudades del Imperio. Para otros historiadores, sin embargo, tal pervivencia sólo atañe a la titularidad de un poder público pero resulta discutible cuando se analizan los rasgos sociales del Imperio, que, según ellos, se debilitaron y a la postre se modificaron a raíz de la crisis del siglo VII. Ésta, junto a una drástica reducción de los territorios del Imperio, se caracterizaría por una desestructuración, aunque no eliminación, de la sociedad y el Estado antiguos.
Grandes Civilizaciones - Imperio Bizantino
El esplendor del Imperio: la época de Justiniano
La imagen de continuidad del Imperio de Bizancio se halla inevitablemente
reforzada por su historia de los siglos V y VI. A diferencia de la disgregación y
la barbarización del espacio occidental, el oriental no sólo seguía dando
muestras de unidad interna, sino que trató de reintegrar la totalidad del antiguo
Imperio romano.
La herencia romana en la parte oriental del Imperio
En el año 476, cuando en Occidente se extinguió la vida del Imperio, en
Oriente, éste mostraba los caracteres que lo iban a hacer reconocible durante
siglos: un Imperio griego, culto, político, urbano, mercantil y cristiano. A raíz
de la división del año 395, ocupaba una extensa superficie: desde la costa
oriental del mar Adriático hasta la frontera con Persia y desde el Danubio hasta
el desierto africano. Su lengua dominante, el griego, convivía con otros
idiomas de rica producción literaria, como el copto en Egipto, el hebreo, el
arameo y el siríaco en Siria, o el propio árabe en su extremo sudoriental. Esos
diferentes idiomas, en especial, el griego, servían de vehículo a las expresiones
culturales de regiones con larga tradición en el empleo de la escritura y en
el ejercicio de la reflexión filosófica y teológica.
La base política del Imperio se asentaba en la solidez de las instituciones y
en la fortaleza de la cosa pública, empezando por el emperador y siguiendo
por el derecho. Su base económica (y, en buena parte, social) residía en una
amplia capa de pequeños propietarios campesinos instalados en aldeas que
aprovisionaban los mercados de las grandes ciudades, que eran, a su vez, las
que daban el tono al Imperio bizantino al constituir importantes centros de comercio,
administración y enseñanza. El aprovisionamiento de los grandes
centros urbanos se convirtió en una de las obligaciones del Estado, lo que explica
el dirigismo estatal del comercio del Imperio.
El emperador Justiniano y su programa
Justiniano llega a Bizancio
La reintegración mediterránea y su fracaso
El programa de unidad, romanidad e inmovilidad de Justiniano, cuyas repercusiones
internas acabamos de ver, tenía un objetivo muy preciso: la reconstrucción
física de la unidad del antiguo Imperio romano. El emperador se dispuso
a aprovechar la dinámica de crecimiento de su reino y lo que, a su
entender, eran frágiles construcciones políticas de los germanos en territorios
de población mayoritariamente romana que, según pensaba, acogería con jú-
bilo la reconstrucción del antiguo Imperio. Los intentos del ostrogodo Teodorico,
quien, a principios del siglo VI, parecía querer crear un espacio pangermánico
en el oeste del Mediterráneo, empujaron a Justiniano a poner en
marcha su proyecto en el año 532, una vez que superó la revuelta Niké y firmó
una «paz eterna» con el Imperio persa.
Justiniano - Hacia la unificación del imperio
Del Imperio romano de Oriente al Imperio bizantino
Entre el año 565, muerte de Justiniano, y el 610, acceso al trono de Heraclio y
de una nueva dinastía, la vida del Imperio de Bizancio puso de relieve dos hechos.
De un lado, que Justiniano había sido el último emperador romano. De
otro, que la segunda parte de su reinado había supuesto el tránsito de la vieja
civilización «romana» a una nueva cultura «bizantina». En adelante, ésta se
desarrollará en escaso contacto con el oeste, pendiente de lo que suceda en el
este, y dispuesta a conservar los tres elementos más significativos de la herencia
justinianea: un derecho público, una capital rica y un modelo de emperador
autócrata y sacralizado.
El final del sueño «romano»
El legado de Justiniano
La crisis del siglo VII
El descontento de la población del Imperio a causa de las guerras, las hambres
y las persecuciones políticas fue capitalizado por Heraclio (610-641), que
derrocó a Focas, ocupó el trono imperial y fundó una nueva dinastía. En los
cien años que transcurrieron entre 610 y 717, la vida bizantina estuvo marcada
por la crisis que afectó las estructuras del Imperio. El debilitamiento de
éstas, visible desde la muerte de Justiniano, experimentó un agravamiento
cuando el Imperio persa fue sustituido, desde la década de 630, por el Islam.
La intervención de los musulmanes, que ocuparon rápidamente las provincias
orientales del Imperio de Bizancio, exigió un nuevo esfuerzo de guerra. Los
rasgos (autoridad del Estado, derecho público, ciudades ordenadoras del entorno
rural) que habían caracterizado a aquél se debilitaron decisivamente a
la vez que se reforzaba una mentalidad de supervivencia teñida de milagrerismo
que encontraba refugio en la veneración de las imágenes. De resultas del
proceso, al final del período, en 717, el Imperio de Bizancio apareció como
algo nuevo: más reducido, coherente, militarizado, rural, privado, griego. En
una palabra, un Imperio menos antiguo, más medieval.
Los signos de discontinuidad histórica
Un Imperio a la defensiva y la querella de las imágenes
La disputa en torno al carácter de las imágenes y su culto se desarrolló en tres grandes etapas. La primera, entre los años 726 y 787, conoció el triunfo de la La Alta Edad Media (años 380 a 980) iconoclastia. La segunda, entre 787, fecha en que el concilio II de Nicea restauró el culto de las imágenes, y 815, se caracterizó por el éxito de la iconodulía. Y la tercera, entre 815, en que se volvió a la iconoclastia, y 843, en que la querella concluyó con el triunfo definitivo de los defensores de las imágenes. La resolución final del conflicto tuvo como secuela la eliminación de las fuentes favorables a la iconoclastia, lo que ha dejado en la penumbra para siempre aspectos significativos del período.
Una segunda Edad de Oro bizantina: la dinastía Macedónica
La ampliación del área de influencia bizantina hacia los mundos búlgaro y ruso
En los noventa años que mediaron entre la accesión al trono de Basilio I en
867 y la muerte de Constantino VII en 959, el Imperio mostró una fortaleza
que se tradujo en un cambio de la actitud, hasta entonces defensiva, que había
caracterizado la política exterior bizantina. Dentro de ella, lo característico en
el siglo X fue una disminución de la atención a los frentes oeste y este, ocupados
por los musulmanes, y una dedicación al frente norte, es decir, a Bulgaria
y al mundo eslavo, representado, sobre todo, por el principado ruso de Kiev.
ACTIVIDADES:
Con base en la lectura previa y los vídeos, resolver el crucigrama que se encuentra en el siguiente link.
BIBLIOGRAFÍA
Youtube. (2017),
Grandes Civilizaciones - Imperio Bizantino. En: https://www.youtube.com/watch?v=I-gxShOKOeA
(abril 7)
Youtube. (2017),
Justiniano. En: https://www.youtube.com/watch?v=XnA9eVv8CuM
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Youtube. (2017), Justiniano. En: https://www.youtube.com/watch?v=8gIUQ4neSfs
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Youtube. (2017),
Justiniano. En: http://www.profesorenlinea.cl/universalhistoria/ImperioBizantino.html
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García, J.A Y Sesma, J.A. (2008).La herencia de Roma en el
este: El Imperio de Biza, en Manual de Historia Medieval (57-86). Madrid:
Alianza Editorial, S.A

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